Compras colectivas junkie 2: Cápsula termoadelgazante
18 sep 2011 Dejar un comentario
in food, Ladies y Deporte Etiquetas: abdominales, adicta, celulitis, compras colectivas, dieta, ejercicio, gorditos, ladies a dieta, obsesivos, panza, peso, Rankings, termoadelgazante
Listo. Dejé pasar el suficiente suspenso para el segundo capítulo de mi serie. Si no entienden vean: Junkie 1. Hoy me voy a ocupar de otra de mis compras adictivas.
La cápsula termoadelgazante o la pecera estufada, para los amigos.
Casi en simultáneo con las sesiones de plataforma vibratoria me compré las de termo. Otra ganga a 8 sesiones por un total de $56. ¿Cómo no podía funcionar? En mi imaginación era una cápsula de la NASA, especialmente diseñada para derretir grasa por dentro. Muy barata porque iba a necesitar varias para lograr los resultados esperados y esa era la forma de captarte.
Y la fantasía siguió un rato más. Porque en apariencia el lugar era muy cuidado. Música relajante, limpieza y variedad de sobrecitos coloridos de té como decoración por distintos lugares. Gente con batas blancas y velas aromáticas. Y bueno, capaz la NASA se unió a un spa cansados de mandar gente a planetas sin vida y hacer armas. Podía ser.
Entré al salón de las cápsulas. Eran 3 y de lejos todavía parecía que podía funcionar. Como peceras rectangulares de 2 metros de largo y un metro de alto. Calor localizado y te hacía transpirar mágicamente termoadelgazando todo. Me ponen un gel para dar más calor a todo y adentro.
Me hacen acostar primero con la cabeza afuera y el resto del cuerpo en la cápsula. Y las “profesoras” obviamente tienen los lomos de las últimas vedettes de turno. ¿Cómo no vas a creer que es por la cápsula? Este país no necesita de tanto cinismo, hay que creer más y darle una oportunidad a las peceras transpiradoras, me dije. Podría cerrar los ojos y dejar que el calor haga lo suyo. Hasta rezar un poco para ayudar a todo el proceso.
Pero no me dejaron. Otra vez gimnasia en circunstancias absurdas. Que los pies en unos aros, tirando de cosas y los abdominales rechinando porque la pierna va hasta la nuca y vuelve sin doblarse… realmente mágico poco alcanzaba para describir la situación. Y después de 8 más y otra vuelta, repetir y respirar sin detenerse varias, varias, varias veces… me hacen meter la cabeza. Entonces ya fue el principio del fin. La máquina me hablaba con su propio idioma. No iba a destruir mi grasa, iba a quemar todo lo que se metiera en su camino. Lo decía con resoplidos y vapor.
Y respirar se complicaba un poco. Primero porque esa pecera no tenía agua, sino vahos de gentes acumulados por bastantes horas. Sí, se abre, se deja correr el aire, pero la esencia de su “chivez” vive por siempre. Afuera, las profesoras vedettes simulando los ejercicios y siendo perfectas. Adentro una, con la ropa empapada, la cara color rojo capilares dilatados y como dice una amiga mía “un pelo”. Para referirse a ese estado cuando tu pelo cobra vida propia y se unifica en una única línea adherida a la frente, la nariz o más partes del rostro si es más largo.
En fin, todo terminó y seguí confiando para regresar en otras oportunidades, por lo menos para hacer valer mi dinero. Y sin querer (pero capaz a un nivel inconsciente no fue tan así) les ocasioné un pequeño disturbio. Resumiendo pagué un día el derecho a locker y me dieron la bata blanca, pantuflas al tono, toallas y derecho a bañarme al terminar mi inmersión seca.
Venía re diva hasta que no me di cuenta en correr parte de la cortina para el lado de adentro. Y el agua siguió su curso… hasta el resto del vestuario. Estaba tan bien regulada esa ducha y yo tan cómoda que el baño se tornó bastante extenso. Ese día creo que sentí que dos gramos de grasa se fueron por la rejilla. Y al salir los dos volvieron en forma de tejido nervioso, porque había inundado todo como una lela. También se me cayó ropa mientras me cambiaba a los piques para salir del pésimo momento, con lo que me retiré con botas, sin medias y algunos bordes de prendas húmedas en un fresquito día de invierno.
Pero por otro lado ese día bebí por primera vez en mi vida los 2 litros de agua recomendados.
VASO-MEDIO-LLENO


